¿No es contaminante el
GNL?
Se nos dice que el gas
natural emite un 40% menos de CO2 que el carbón, y 33% menos que el petróleo,
pero se nos trata de ocultar que a pesar de eso es responsable de emisiones cada
vez mayores, porque es preciso quemar casi el triple de gas que de fuel para
producir 1 Mw de energía. Y que su aporte a la contaminación por este gas
invernadero está aumentando, porque su utilización está aumentando rápidamente
en Europa (y especialmente el estado español) y los Estados
Unidos.
Por otra parte, el
METANO, el componente principal del GNL es también un gas invernadero, solo que
21 veces más potente que el propio CO2. Y a lo largo de todo el proceso de
licuefacción, regasificación, transporte y combustión del gas, se emite una
cantidad muy importante de este nocivo gas metano. Todo el proceso de producción
y transporte de GNL a las plantas regasificadoras es altamente contaminante:
esto incluye la extracción del gas de la tierra, su procesamiento, su transporte
a través de gaseoductos, que se ha demostrado que registran considerables
pérdidas, su congelación hasta los -161 grados centígrados, embarcándolo a
través de alta mar en grandes buques cisternas, y la regasificación, para
convertirlo otra vez en gas natural.
Pero lo peor de todo es
que además el uso intensivo de este combustible hace que los sistemas
energéticos basados en él sean muy ineficientes, por las grandes pérdidas que se
registran en toda la red de gasoductos y centrales, como han comprobado las
autoridades en materia de energía de los USA (y eso ocurre en el país que inició
históricamente la explotación del gas natural y cuyas compañías tienen una
enorme experiencia en este negocio. Por ejemplo, la empresa que era responsable
de la planta de licuefacción argelina que saltó por los aires, era nada menos
que Halliburton, la firma del actual vicepresidente Cheney, y poco tiempo antes
había certificado la seguridad de las instalaciones).
Lo que es peor aún,
alrededor del 20% del gas se consume solamente en las propias operaciones de
licuado, transporte y regasificación. Esto obliga a una importación cada vez
mayor de este combustible que no puede ayudar en nada al desarrollo económico,
sino sólo a la cuenta de resultados de las corporaciones
gaseras.
Por otra parte, las
instalaciones de extracción, licuefacción y los enormes gasoductos, están
destruyendo algunos de los más delicados hábitats aborígenes y ecosistemas más
frágiles y de mayor valor de todo el mundo, sobre todo en Amazonia, Rusia, el
centro de Asia y Extremo Oriente: las Islas Sajalín, de Rusia; Camisea, en Perú;
Tangguh, en Indonesia... Enclaves donde apenas hay leyes de protección del medio
natural, y las compañías están dispuestas a arrasarlo, en su búsqueda de nuevas
fuentes de gas para exportar. No debemos dejar que la costa de Granadilla se una
a esta terrible lista de sistemas naturales destruidos por esa sucia industria
gasera.
(Datos en parte tomados
de la información que ofrece en su sitio la organización LNGWATCH, que agrupa a
cientos de colectivos vecinales de los USA que luchan contra proyectos de
centrales regasificadoras como las de Arinaga y Granadilla: http://lngwatch.com/)
Pero no vamos a citar
aquí sólo a los enemigos del GNL o a los grupos ecologistas, sino también a sus
defensores, que a veces tienen que admitir sus terribles inconvenientes. Incluso
un famoso grupo de científicos ambientalistas muy moderados, no expresamente
enemigos del Gas, la Union of Concerned Scientists, ha reconocido estos graves
motivos de preocupación ecológica. En una valoración muy matizada, y después de
alabar al gas natural, por producir supuestamente menos CO2 que el petróleo y el
carbón, menos derivados del azufre, y nada de cenizas o residuos sólidos,
literalmente afirman lo siguiente: “Por otra
parte, la combustión del gas a pesar de todo produce óxido nitroso, una causa de
contaminación y de la lluvia ácida. Y mientras que sus emisiones de carbono
[CO2] son
menores, el propio gas natural es un gas invernadero muy poderoso. El Gas
Natural (Metano) es mucho más efectivo que el Dióxido de Carbono reteniendo
calor en la atmósfera, hasta 58 veces más eficaz, comparado con la misma
cantidad de uno y otro gas. Las concentraciones de Metano se han incrementado
ocho veces más rápido que las de Dióxido de Carbono, duplicándose desde el
principio de la era industrial. El uso del Gas Natural es responsable de
alrededor del 10% de todas las emisiones que producen calentamiento global.”
Union of Concerned
Scientists:
Ecologistas en Acción
contra el GNL:
Esta es la misma
conclusión a la que han llegado grandes organizaciones ambientales de todo el
mundo desde hace muchos años. Sirva como ejemplo de ello este análisis de las y
los compañeros de El Taller Verde, un colectivo de la red de Ecologistas en Acción, que
actúan en Marchena, Sevilla, y que fundamenta su postura de rechazo a la
utilización del GNL, en el Proyecto de una nueva Extractora de Orujo y Central
de Cogeneración:
“Nuestra postura es
absolutamente contraria a la instalación en nuestro término municipal de
cualquier sistema de producción energética basada en la incineración de
combustibles fósiles basándonos en los siguientes argumentos:
a) El modelo energético
que proponemos está basado en la eficiencia energética y en la promoción de las
energías renovables.
b) El gas natural es un
combustible fósil, al igual que el carbón y el petróleo. Todos ellos, no siendo
renovables, no son recursos de futuro y su extracción, explotación, transporte,
almacenamiento y distribución están sujetos graves riesgos de accidentes,
contaminación, graves impactos sobre el medio natural y generadores de tensiones
internacionales.
c) Es necesario
importarlo mediante miles de kilómetros de gaseoductos en un porcentaje altísimo
desde Argelia. Esta nueva
política de distribución
de gas natural ha causado graves situaciones de alteración del medio natural, ha
aumentado los riesgos de fugas y explosiones y está situando a España como país
dependiente de un recurso que hay que importar de países con alto grado de
inestabilidad política.
d) Su combustión
contribuye al efecto invernadero, haciendo que nuestro país haya aumentado sus
emisiones de CO2 en un 38 % sobre los niveles de 1990 y estemos muy lejos de
cumplir nuestros compromisos en la cumbre de Kioto (que era de no sobrepasar el
15%).”
El pasado 15 de febrero,
también otro colectivo ecologista integrado en la red de Ecologistas en Acción,
La Colla Ecologista La Carrasca-Ecologistes
en Acció d Alcoi (carrasca@xarxaneta.org), se
ha opuesto a la instalación de una central térmica de gas en la comarca de
l´Alcoià (País Valencià). He aquí lo que afirman sobre la capacidad contaminante
del Gas Natural:
“Hay que decir, en
primer lugar, que aunque el carbón y el petróleo son más contaminantes, de
ninguna manera puede considerarse que el gas natural es una energía limpia; de
hecho, una central de gas de la potencia proyectada emite anualmente a la
atmósfera más de 2 millones de toneladas de dióxido de carbono (principal gas
responsable del cambio climático) y más de 2.000 toneladas de dióxido de
nitrógeno, además de muchos otros contaminantes.
Las emisiones de estas
centrales, por tanto, contribuyen al cambio climático y conllevan graves
impactos sobre la calidad del aire. Esta contaminación tiene repercusiones
negativas sobre la salud humana, que pueden ser graves y potencialmente mortales
(afecciones respiratorias y cardiacas, incremento del riesgo de cáncer, etc.).
Los grupos más afectados son la población infantil, las personas mayores y las
que padecen enfermedades respiratorias o cardiovasculares
crónicas.
Además, se ha de tener
en cuenta que las emisiones contaminantes son aún mayores cuando falla el
suministro del gas natural y se utiliza gasóleo como sustituto. Esta sustitución
puede ser frecuente a causa de las limitaciones actuales en la oferta de gas
natural y la prioridad que tiene el consumo doméstico sobre el consumo
industrial.
No hay que olvidar que
los óxidos de nitrógeno procedentes de estas centrales contribuyen a la
producción de lluvia ácida y a la generación de ozono, gas que en la baja
atmósfera es un contaminante que —además de afectar a la salud humana— causa
graves impactos sobre bosques y cultivos.” 15/02/2005
El GNL, amenaza al
desarrollo de la Energía Limpia.
Greenpeace USA contra el GAS:
El GNL ha sido
considerado también como una “Nueva Amenaza
al Desarrollo de la Energía Limpia”, en un
pronunciamiento de la organización Greenpeace en los USA, del 2004-04-13. En ese
comunicado, los activistas de Greenpeace afirman literalmente: “A pesar de los esfuerzos globales para combatir el
calentamiento global, y para aprovechar las fuentes de energía renovables, un
nuevo tipo de energía sucia y peligrosa -el Gas Natural Licuado (GNL)- está
haciendo su aparición en el mercado. El GNL tiene impactos ambientales y
sociales muy graves, y podría tener la capacidad de bloquear la penetración en
el mercado de la energía renovable.” La
sección de esta organización ecologista mundial en ese país ha sido muy
categórica en su posición. Literalmente: “Greenpeace se opone al establecimiento de las peligrosas
y ambientalmente destructivas instalaciones de GNL en México y los USA, para el
beneficio de corporaciones multinaciones, y a expensas del pueblo.” Así de contundente.
A continuación, en esa
declaración se detallan las razones por las que Greenpeace, en el marco de la
fuerte lucha social que se ha entablado en California contra el GNL, se ha
opuesto al desarrollo de la energía basada en este combustible fósil:
1) En primer lugar, se
opone al colonialismo energético, a que “las
presiones de corruptas compañías de los Estados Unidos” conviertan a Mexico en una región exportadora de energía
sucia, especialmente a California, lo que produciría una fuerte contaminación en
ese país. Por el contrario, instan a la república mexicana a desarrollar sus
abundantes recursos de energías renovables, que cubrirían la mayor parte de sus
necesidades.
2) Por otra parte,
Greenpeace considera que los compromisos del estado de California con las
energías limpias están en peligro, y que la eficiencia energética y los
programas de protección ambiental deben ser la primera prioridad de su
administración estatal. California no debería hipotecar su futuro al GNL, sino
basar su desarrollo en los próximos años en las energías renovables y una
eficiencia creciente, y que el gobierno no debería firmar contratos a largo
plazo de compra de gas cuando se dispone de soluciones de energía limpia
eficaces, en relación con su coste. También se reclama que los contribuyentes
californianos no se vean obligados a financiar esas terminales de Gas, que
presentan unos riesgos de accidentes diversos tan elevados que los proyectos de
implementación de GNL no consiguen inversores o financiación en el mercado libre
(al igual que ocurre en Canarias). Por eso siempre tienen que ser impuestos a la
población por acuerdos entre las corporaciones y los gobiernos. Ese sucio
negocio del Gas no puede vivir sin dinero público.
3) La fuerte demanda de
los USA impulsaría una producción de Gas que provocaría graves daños ambientales
y violaciones de los Derechos Humanos en todo el mundo. Se cita aquí la
extracción de gas (y petróleo) de la costa de las Islas Sajalín (son Rusas,
aunque es territorio japonés ocupado durante la segunda guerra mundial) que
amenazan un delicado ecosistema marino con una fuerte biodiversidad (exactamente
lo que ocurre en nuestra costa de Granadilla), y que es el hábitat de las
últimas ballenas grisis del oeste del Pacífico, en peligro de
extinción.
Muchos pueblos indígenas
de todo el mundo han sido expulsados de su tierra, y forzados a vivir en muy
penosas condiciones, a causa de las extracciones de gas. Se cita aquí que el 75%
de los proyectos de extracción de gas natural de Camisea, en Perú, se ubican en
una reserva estatal para pueblos indígenas que vivían con poco o sin contacto
alguno con el mundo exterior. Y que han sido obligados a renunciar a esas
condiciones de vida por el consorcio de Camisea, violando los derechos
internacionalmente reconocidos de los pueblos originarios.
4) Y por último,
Greenpeace USA denuncia que las instalaciones de Gas Natural son un enorme
riesgo para la seguridad de la población. “El
almacenamiento y transporte de gas es un negocio peligroso, con una historia de
accidentes. Los accidentes en emplazamientos de almacenaje de combustible, han
matado a cientos de personas a lo largo de los años. Un gran accidente en
Cleveland en 1944 mató a 128 personas, y un accidente reciente en una
instalación de Argelia destruyó una planta de mil millones de dólares, matando a
23 personas [Se equivocan, los muertos fueron
27]...
Las instalaciones no
deberían ubicarse en áreas habitadas. El
contenido de energía de un simple tanque estándar de GNL equivale
aproximadamente a 55 bombas como la de Hiroshima... Una explosión en una instalación de GNL podría causar
tremendos daños en millas a la redonda. Esas instalaciones no deberían
emplazarse donde un accidente podría dañar a comunidades, o desvastar puertos
económicamente importantes.”
Creemos que por nuestra
parte no tenemos más que añadir, salvo que este análisis de nuestras/os
compañeros de Greenpeace USA se aplica perfectamente a la gravísima agresión que
suponen las proyectadas instalaciones gaseras en Canarias. Efectivamente,
Argelia, como muchos otros países, es una desgraciada colonia energética de los
países industrializados del Norte. Las plantas de GNL y su importación, son un
sucio negocio que sólo puede basarse en componendas entre gobernantes y los
ejecutivos de las corporaciones gaseras, porque de otro modo nadie querría
invertir en ellas. Son además un peligro terrible, y en nuestras Islas no
queremos de ningún modo recibir esos tanques de GNL que equivalen, cada uno de
ellos, a 55 bombas atómicas como la lanzada sobre la ciudad mártir de Hiroshima.
NO VAMOS A PERMITIR QUE GRANADILLA O ARINAGA
SEAN OTRA NUEVA HIROSHIMA, o Cleveland, o
Skikda (imagen de la derecha).
En conclusión:
rechazamos absolutamente que ese gas altamente contaminante y peligroso sea la
solución energética que Canarias necesita. Porque es ineficaz, y nos volvería
cada vez más dependientes de importaciones de combustible del exterior, sea
Argelia o Marruecos. La introducción del gas sería una hipoteca intolerable para
nuestro futuro económico y energético, que debe estar basado en nuestros propios
recursos, aprovechados de un modo racional y respetuoso para con nuestros
ecosistemas, y que responda de verdad a los intereses mayoritarios de nuestra
población. Los políticos canarios que han acordado con GASCAN-UNELCO imponernos
esta catástrofe, no tienen legitimidad moral para causarle este daño irreparable
a nuestro pueblo. Y por eso, con nuestra movilización y nuestra lucha en la
calle, las y los ciudadanos de las islas vamos a obligarles a renunciar a este
nefasto proyecto.